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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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Buenas, Diario de a bordo de estos ultimos dias:
Miércoles, 05 de Mayo de 2010 10:58 5 de mayo de 2010 Parte de las 12:00 h. del día 04-04-2010 a las 12:00 h. del día 05-05-2010 Total millas recorridas desde el inicio de la travesía (Sevilla): 4.051 (7.291 kilómetros) Meteorología: Viento flojo variable y mar en calma. Distancia al puerto de destino (Sri Lanka): 2.543 millas (4.577 kilómetros) Incidencias: La cacería del grillo por cubierta culmina con éxito. Una orden directa del capitán permite enjuagarnos con agua dulce tras cada ducha con agua salada. Los nuevos ventiladores en el sollado desencadenan una polémica: ¿Colocarlos en proa o en popa? Manolo Luque siembra la expectación: para comer... "Papas aliñadas con sorpresa". Suma y sigue... A la vez que nuestro navío avanza, por nuestra popa puedo observar la blanca estela, y por breves momentos, al contemplarla, un ligero aire de melancolía me abraza al corazón. Es temprano aún, y mi primer pensamiento, como siempre, ha sido para todos los que me dais vuestro apoyo en esta aventura. Poco dura ese estado en el que extraño a los míos, pues de pronto una albacora ha mordido el anzuelo, lo cual me hace volver en mi, a la realidad en la que vivo. Nuestra parada en Port Sudán ha sido más bien corta, en tanto que el tiempo ha sido permisivo con nosotros, hemos retomado nuestra singladura, encontrándonos ahora surcando las aguas del mar Rojo rumbo al sur, y mañana, si todo continúa igual de bien, llegaremos al estrecho de Bad El Mandeb, el cual comunica con el Golfo de Adén, y éste a su vez con el Océano Índico, que con paciencia nos espera. Únicas son las noches aquí en alta mar. En ausencia de las luces de ciudad, y en estas despejadas noches en las que la remolona Luna tarda en hacer acto de presencia, las lejanas estrellas y constelaciones deleitan mis ojos, pasando horas y horas en completa contemplación del infinito cielo. Así es como voy familiarizándome con ellas, y observándolas, aprendo a mejor reconocer nuevas constelaciones, y las que ya conozco, me voy orientando con más facilidad para encontrarlas. Silba el viento de popa haciendo flamear con alegría nuestras velas cuadras. Cazad escota, bracead la verga, y muchas más voces similares pueden escucharse en la cubierta principal a lo largo del día. Pero todo eso no cansa, por más veces que tengamos que repetir maniobras, que acabamos por conocernos a dedillo, no, pues de ese modo pasan las horas del día tan rápidas como el rayo, haciendo que la monotonía brille en su ausencia. Además, tantas maniobras permiten adaptarnos a las condiciones del viento reinante, consiguiendo velocidades cercanas a los 9 nudos. Kilómetros y kilómetros, o mejor diremos, en argot náutico, millas y más millas de agua de mar nos separan de nuestro querido hogar, y así lo sentimos aunque aquí hayamos constituido un hogar provisional. Así, mirando de nuevo hacia el agua por el costado de babor, aparece una familia de juguetones delfines. Veo a mis compañeros desde el alcázar, correr en busca de sus cámaras para sacar algunas fotos, aunque a decir verdad, ya no parecen correr como las primeras veces que estos animalitos se dejaban ver. He aquí el relato del día de hoy, y aunque los días se parecen unos a otros, no así son las experiencias íntimas de cada uno, que a groso modo intento hacer llegar a todos los que deseosos de tener nuevas noticias del galeón y de la tripulación nos seguís día a día desde la página web de la fundación. A todos, en especial a mi familia, mi madre, mi padre, mis hermanos y mis abuelas, todos los besos y abrazos de los que os privo en mi larga ausencia, que desde aquí no os puedo hacer llegar. Vuestro siempre servidor Juan Diego Torres Barros Saludos, . |
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