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Rincón literario

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  • Re: Rincón literario

    Aquel hombre llegó a la playa
    con la niebla parda del segundo mes.
    El mar, amo de la vida, suele agasajarnos con regalos tales
    cuatro días después de una tormenta.

    Lo abrigamos con pieles y sintió
    la forma en que crepita el fuego amigo.
    Famoso es nuestro asilo más allá de las tierras sin nieve.
    "¿De dónde vienes? ¿Naufragaste?", preguntaron las mujeres.
    Y más grande que la noche azul fue su silencio.

    Pero un día, ya nadie lo esperaba,
    pues había la luna mudado muchas veces,
    se alzó la primavera en la boca de aquel hombre,
    "Yo vine a contar aquello
    que le fue negado a los labios celestes", dijo.

    Y toda nuestra patria lo escuchó,
    y lo creímos.

    Extracto del poema épico islandés Keflareik, de autor anónimo.

    Alejandro Pedregosa.
    <<Los Labios Celestes>>
    PRE-TEXTOS

    Comentario


    • Re: Rincón literario

      Nicolás Serrano, un filósofo de treinta inviernos, víctima de la bilis y de los nervios, viajaba por consejo de la medicina, representada en un doctor, cansado de discutir con su enfermo. No estaba el médico seguro de que sanara Nicolás viajando; pero sí de verse libre, con tal receta, de un cliente que todo lo ponía en tela de juicio, y no quería reconocer otros males y peligros propios que aquellos de que tenía él clara conciencia. En fin, viajó Serrano, lo vio todo sin verlo, y regresaba a España, después de tres años de correr mundo, preocupado con los mismos problemas metafísicos y psicológicos, y con idénticas aprensiones nerviosas.

      Era rico; no necesitaba trabajar para comer, y, aunque tenía el proyecto, ya muy antiguo en él, de dejarlo todo para los pobres y coger su cruz, esperaba, para poner en planta su propósito, a tener la convicción absoluta, científica, es decir, una, universal, verdadera y evidente de que semejante rasgo de abnegación estaba conforme con la justicia, y era lo que le tocaba hacer. Pero esta convicción no acababa de llegar: dependía de todo un sistema; suponía multitud de verdades evidentes, metafísicas, físicas, antropológicas, sociológicas, religiosas y morales, averiguadas previamente; de modo que mientras no resolviera tantas dudas y dificultades, continuaba siendo rico, desocupado, pero con poca resignación. Para él, las dudas y los dolores de cabeza y estómago, y aun de vientre, ya venían a ser una misma cosa; y veces había, sobre todo a la hora de dormirse, en que no sabía si su dolor era jaqueca o una cuestión psico-física atravesada en el cerebro. No era pedante ni miraba la filosofía desde el punto de vista de la cátedra o de las letras de molde, sino con el interés con que un buen creyente atiende a su salvación o un comerciante a sus negocios. Así que, a pesar de ser tan filósofo, casi nadie lo sabía en el mundo, fuera de él y su médico, a quien había tenido que confesar aquella preocupación dominante, para poder entenderse ambos.
      …/

      Superchería.- Leopoldo Alas “Clarín”
      Vive y deja vivir,
      pero vive como piensas,
      o acabarás pensando como vives.

      Comentario


      • Re: Rincón literario

        gracy
        "El lujo es vulgaridad, dijo, y me conquistò. De esa miel no comen las hormigas"

        Comentario


        • Re: Rincón literario

          Con vuestro permiso uno de mi cosecha de hace 6 ó 7 años, fue una temporada que no podía pensar en otra cosa, en todo momento mi cabeza no paraba de tratar de construir versos, cosas...

          Luz de luna

          Cruzamos nuestros pasos ya perdidos
          de soledad, nos vamos y venimos
          por las sendas de la tarde en racimos
          con los ojos ciegos de luz, heridos

          en ausencias y recuerdos, abatidos,
          sin nombre, con la mano en los arrimos,
          como mendigos en los templos, pedimos
          urgiendo una mirada, suspendidos.

          Y nos alcanza la noche vestida
          de tristeza, tocada de luz plata,
          sin rumbo por las calles de la nada

          ni destello ni ágata escogida,
          sólo un sollozo en solo de sonata
          de la luna que brilla en la mirada.

          (Con toda la humildad)
          José Luis
          Editado por última vez por Tronconegro; 11/09/2009, 19:36:56.

          Comentario


          • Re: Rincón literario

            ¡Cuántos poetas en esta taberna!

            Gracias, Tronconegro.

            Un poco de historia, contada por un genial maestro.

            Como todas las ciudades de aquel tiempo, Cartago también hacía remontar sus orígenes a una especie de milagro y contaba su historia como una novela. Según la cual fue fundada por Dido, a quien más tarde sus conciudadanos veneraron como diosa, hija del rey de Tiro. Enviudó por culpa de su hermano que le mató el marido, luego se puso al frente de un grupo de secuaces en busca de aventuras y, desde el extremo oriental del Mediterráneo, zarpó con ellos hacia el Oeste a bordo de una nave. Haciendo cabotaje a lo largo de la costa meridional de África, rebasó Egipto, Cirenaica y Libia. Y al llegar, por fin, a una decena de millas del lugar donde hoy se alza Túnez, desembarcó y dijo a sus amigos: «Aquí construiremos la Ciudad Nueva.». Así la llamaron, efectivamente: Ciudad Nueva, como Nápoles y Nueva York, que en su lengua se decía Kart Hadasht y que luego los griegos tradujeron Karchedon y los romanos Carthago.


            Naturalmente, las cosas no acontecieron precisamente así. Pero es difícil saber cómo se desarrollaron en realidad, porque de Cartago, que tuvo la desgracia de cruzarse en su camino, también los romanos hicieron lo que habían hecho de Etruria: la redujeron a un cieno tal como para hacer casi imposible hoy, por falta de materiales, una reconstrucción exacta de su historia y de su civilización.


            Con seguridad la fundaron los fenicios, pueblo de raza y lengua semita como los hebreos, grandes mercaderes y navegantes que iban de un lado para otro con sus embarcaciones, vendiendo y comprando un poco de todo. No tenían miedo ni del diablo. Fueron los primeros marinos del Mundo que rebasaron las llamadas Columnas de Hércules, es decir, el estrecho de Gibraltar, para bajar por el Atlántico a lo largo de la costa de África y remontarlo a lo largo de la de España y Portugal. Sobre este itinerario habían fundado ya, cuando nació Roma, varios pueblos, que al principio debieron ser tan sólo un astillero y un bazar, o sea un mercado. Leptis Magna, Útica, Bizerta, Bona, tuvieron sin duda ese origen. Y Cartago fue su hermanita, acaso entre las más humildes, hasta que las circunstancias la hicieron más conspicua.


            Historia de Roma.- Indro Montanelli
            Vive y deja vivir,
            pero vive como piensas,
            o acabarás pensando como vives.

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            • Re: Rincón literario

              El traumatólogo, observando la radiografía me dijo: ves estas dos
              vértebras aquí abajo -señalándomelas con su dedo- que no siguen la
              curvatura normal? pues ellas son las que irradian el dolor a las caderas y
              consiguen que se te queden las piernas dormidas, tiene operación pero aún
              eres joven para operar, la solución al problema es nadar, fortalecerás los
              músculos abdominales y el problema se te aliviará en poco tiempo. Ah
              bueno, vale vale, me dije yo, si sólo es eso ya nadaré, más adelante, a lo
              mejor se me pasa pronto, joé, con lo aburrido que es eso. Pero en plenas
              vacaciones el caminar se me hizo un suplicio, eso sí, me sentaba tres o
              cuatro minutos y podía seguir andando perfectamente, hasta que me volvía
              el dolor, y así, en los últimos días de vacaciones iba madurando la
              decisión: en abril empiezo en la piscina . . . y en ella estaba desde
              entonces y desde primera hora. Al acabar salía, me tomaba un café y
              llegaba a mi hora al trabajo. Por una vez en mi vida le hice caso al médico,
              pero no al día siguiente, no, sino casi al año de decírmelo. Empecé
              nadando una ridiculez de distancia y agobiado con el agua, con la
              respiración y hasta conmigo mismo, pero al poco tiempo ya era otra cosa,
              había conseguido nadar una hora seguida y salir de la piscina sin sudar,
              cosa que me fastidiaba mucho porque seguía sudando una vez fuera de ella
              y cuando llegaba al trabajo en vez de llegar parecía que salía. Y así con un
              poco de constancia al mes y medio se me fueron aliviando los dolores y
              poco después desaparecieron y además empezó a gustarme eso de nadar.
              ¿que para que cuento esto? para que veáis de que forma se pueden liar las
              cosas por un malentendido, esto fue lo que me ocurrió y os lo cuento de la
              mejor forma que sé y conforme van viniendo los recuerdos a mi cabeza.

              El caso es que en la piscina que iba había dos, una para los aventajados
              que ya sabían (joé, algunos parecían misiles rozaolas) y otra para
              personas mayores, minusválidos y niños, yo elegí esa, más que nada por
              las velocidades de vértigo de la otra y ahí empecé.

              Al principio en mi calle solíamos coincidir y nadar una señora y yo. Yo no la
              conocía de nada, sólo de verla allí y en cierto modo le tenía aprecio y
              aparte, me guardaba un secreto. Sí, uno de los días que llegaba yo
              andando a la piscina, como siempre pensando en mis asuntos, no ví un
              agujero colocado justo para que mi pie entrará en él, di un traspiés y caí
              hecho un trapo al suelo, no me hice daño, no había nadie en la calle, me
              levanté disimulando y en eso que miro al frente y la veo a ella
              maniobrando el coche para aparcar, ella también disimulaba mirando el
              retrovisor, sólo ella y yo sabemos de mi metedura de pata. Desde entonces
              le tuve bastante consideración. Yo, aunque no creo demasiado en el
              destino si pienso que a veces éste te utiliza para arrancarle una sonrisa a
              alguien, alguien al que también él utiliza situándolo delante de la escena,
              evidentemente.

              A veces llegaba yo antes, a veces ella, otras veces nos encontramos con
              una tercera persona, pero la mayoría de los días nadábamos los dos solos.
              Los dos nos otorgamos nuestras propias normas para recorrer la piscina,
              normalmente se va por la derecha y se vuelve por la izquierda, nosotros
              no, nosotros teníamos media calle para cada uno, evitábamos nadar en
              paralelo y sólo nos cruzábamos una vez en el recorrido así no nos
              molestábamos ni teníamos que ir pendientes el uno del otro. El trato era
              correcto y cuando nos veíamos por primera vez ambos correspondíamos al
              saludo con un movimiento de cabeza a la vez que esbozamos una leve
              sonrisa, quizás algo forzada pero sincera por mi parte, la verdad que a partir de
              ese momento me sentía a gusto, y pienso en mi enfermiza candidez que
              ella también.

              Cuando nadábamos yo la miraba disimuladamente por encima de la
              superficie del agua y por debajo. Con la serenidad que desprendía su
              mirada y con un proporcionado cuerpo, que aún no daba muestras de su
              declive y al que debía mantener a raya nadando, me fui formando una
              imagen de su existencia. Le suponía una vida tranquila, sosegada, libre de
              naderías e incapaz de molestarse por nada y por nadie, como se suele decir
              debía estar por encima del bien y del mal.

              En un par de meses hice verdaderos progresos y yo mismo decidí que el
              período de adaptación había terminado y como me vi preparado me pasé a
              la otra, entrando en el circuito de tres o cuatro nadadores por calle,
              además ésta tiene una línea medianera de referencia pintada en el fondo,
              como dispositivo separador de tráfico.

              Pero como todo en la vida, sobre todo en la mía, el nadar también tuvo sus
              altibajos y hubo un tiempo en que no es que me aburriese del todo el
              nadar sino que a pesar de seguir la rutina cada día y haberme recuperado
              de mis dolores, yo creo que al cien por cien, no mejoraba los tiempos en
              los recorridos, tampoco es que me preocupase en exceso, pero desde el
              principio fue un aliciente que yo me autoimpuse, y ahora al ver que no
              conseguía bajarlos me desmotivaba bastante.

              Pasaron los meses y de nuevo comenzó a venir a primera hora bastante
              más gente de la habitual, así es que en varias ocasiones, por retrasarme,
              me encontré mi segunda piscina saturada y me tenía que ir a la otra, la
              primera, donde seguía asistiendo la señora.

              Y entre idas y venidas de una piscina a otra un día saltó la chispa que
              prendió mi curiosidad y fue simplemente ver, de soslayo y bajo el agua, a
              medias los trazos de unas letras grabadas en la piel cuya otra mitad
              ocultaba el bañador de la señora. Ya había encontrado un nuevo aliciente y
              me marqué como objetivo descubrir la palabra.

              . . .

              Crónicas de la edad mediana - Guilem de Ventresca.


              Quiero vivir la vida aventurera
              de los errantes pájaros marinos;
              no tener, para ir a otra ribera,
              la prosaica visión de los caminos.

              Poder volar cuando la tarde muera ...

              Comentario


              • Re: Rincón literario

                . . .

                A mí, la verdad, es que desde pequeño me ha fascinado la magia
                de las letras, las palabras, formar una frase . . . y esa fascinación
                fue el motivo que me llevó a aprender, creo, a escribir y leer
                a edad muy temprana, incluso en inglés he ido de forma autodidacta
                aumentando mi vocabulario, conozco bastantes palabras
                como para expresarme sin dificultad escribiéndolo y leyéndolo,
                hablándolo es distinto. Incluso las palabras de los crucigramas
                también las cruzo con cierta soltura, no suelo dejar inacabado
                ninguno, aunque a veces recurro a las soluciones en busca de una
                o dos palabras, sobre todo para memorizarlas. Y esta palabra tenía
                que descubrirla como fuera, yo sabía que tenía que responder a
                alguna definición de aquella señora que nunca, nunca cambiaba de piscina.

                Al cabo de muchos días descubrí la palabra escrita cuando conseguí
                leer el pequeño tatuaje que llevaba en la cara exterior y en la parte
                alta de su muslo derecho, casi siempre oculto por el bañador, un tatuaje
                evidentemente colocado para verlo sólo en la intimidad, no para lucirlo públicamente.
                Ella cuidaba de que el bañador lo cubriese continuamente
                pero mientras recorría la calle no podía hacerlo, sólo cuando llegaba
                al borde y mientras daba el giro se lo ajustaba. Yo, largo tras largo,
                ajustaba la brazada para llevar la cabeza sumergida en los cruces
                con ella, pero imposible, tenía que acercarme mucho y girar francamente
                la cabeza para leerlo, y cuando no tenía las gafas con vaho las
                llevaba con agua. Así un día tras otro, hasta que un día, ya casi
                al final, conforme me iba acercando la vi parada en el borde,
                pensé que ella también había terminado e iba a salir, pero no,
                siguió en la misma posición. Tampoco pensé que no se hubiese ajustado
                el bañador, pero en mi última inmersión justo antes de tocar
                con la mano el borde giré la cabeza a la derecha y pude leer
                con toda claridad lo que ponía el tatuaje, en letra gótica y en
                color azul ponía: Reina.
                Ahora era yo el que compartía un secreto de la señora,
                evidentemente el destino también había tenido algo que ver.

                Seguí nadando algún tiempo más junto a la señora pero
                la asistencia se iba haciendo menos numerosa y un día decidí
                en el vestuario irme a la segunda, pero cuando llegué a la divisoria
                de ambas piscinas se me olvidó y automáticamente me vi bajando
                las escalerillas de la primera, me paré y pensé, dudé si irme ya
                o hacerlo al día siguiente, decidí quedarme una última vez,
                al día siguiente me iría, pero . . . ya no hubo siguiente día.
                Ese día, a pesar de las simples reglas que nos dimos desde
                un principio y del respeto que nos teníamos, surgió el accidente.
                Yo comienzo muy concentrado a nadar y cuando llevo
                cierto tiempo nadando, aún sin estar fatigado, me pongo a pensar
                en mis cosas, y casi siempre me despisto en los metros,
                en el tiempo no, porque me lleva la cuenta el cronómetro,
                no sé si yo en esa ocasión me acerque a la línea de crujía
                más de lo debido o fue ella, o los dos, el caso es que nos rozamos
                con las manos. Yo, si he de ser sincero, sí, note cierto golpe,
                pero inmediatamente pensé para mí que ella también advertiría
                que fue un simple roce sin, ni mucho menos, intención alguna
                y yo seguí nadando . . . y hasta el día de hoy, en que he visto
                en un posavasos, donde descansa un cuttyshark con gingerale,
                las letras del tatuaje con el mismo color y mismo tipo de letra,
                sigo pensando que fue un lamentable accidente cuyas consecuencias
                pagué con creces. No me pregunten el cómo ni el porqué
                pero su mano empezó a sangrar. Yo no llevo uñas largas,
                no me gustan e incluso a veces me las muerdo. La señora me llamó
                a voz en grito, recriminándome que la había lastimado,
                los gritos se oyeron por toda la piscina. Todas las cabezas
                se volvieron hacia donde estábamos y una vez que la sangre,
                que es muy escandalosa, tiñó de rojo el agua alrededor de nosotros
                surgieron las primeras voces acusándome de haber herido a la señora.
                Se formaron corrillos alrededor de la escalerilla por donde yo,
                entendiendo que era el camino más corto al botiquín,
                pretendía salir con la señora del brazo. Desde la orilla gesticulaban
                y parecía que me decían que la soltase, pero yo con el griterío
                no entendía nada, vino gente de la sala de musculación,
                otros de las bicicletas, otras se dejaron el aeróbic,
                los de la cafetería en pleno, nunca hubiera imaginado que a esa hora
                hubiese tanta gente allí, cuando de pronto se lanzaron al agua
                dos buceadores, por lo menos de combate, que, amenazantes,
                me indicaron que me alejase de allí, a pesar de que la señora
                ya no me recriminaba y como ausente accedía a dejarse
                llevar del brazo. Pero los insultos, el abucheo y los gestos de desprecio
                fueron increíbles, me decían de todo, parecía que conocían mi vida
                con pelos y señales, que si esto que si lo otro, no me dejaban
                ni salir del agua, y allí estuve hasta que se aburrieron. No sé cuanto
                tiempo estuve en el agua, sólo recuerdo las caras de desprecio
                de los últimos cuando se iban, mascullando insultos y volviendo
                la vista atrás de vez en cuando . . . entonces pude salir y vi al fondo
                al chico de la cafetería mirándome, pensé para mí: menos mal
                que hay alguien esperándome, pero rápidamente me dijo:
                tengo que cerrar ya, ¡eh! que por su culpa me he quedado aquí,
                y eso que siempre me muestro amable con él, le pago al servirme
                y siempre llevo el cambio justo por si no tiene para cobrar el café.
                Yo para no molestar más llegué al vestuario cogí la bolsa
                y tal como iba en bañador, con el gorro y las gafas puestas
                salí de la piscina. En la calle me sequé como pude, me metí en el coche
                y arranqué para irme pero ¿a dónde? Ya era muy tarde para ir
                a cualquier parte donde hubiese alguien más a parte de mí.
                Tal era el estado de desconcierto en que me encontraba que
                con las manos en el volante y la mirada detenida en el parabrisas
                comenzaron los interrogantes ¿qué había hecho yo?, ¿a quién
                había lastimado?, ¿tan importante era para que acudieran todos
                en su ayuda?, ¿por qué ese ensañamiento conmigo? Si me hubiese dejado
                me hubiese disculpado, le hubiese pedido perdón, aunque no se
                bien porqué, incluso le hubiese curado la herida a besos si
                me lo hubiera pedido . . . pero no, no me lanzó ningún cabo,
                tan señora como yo la consideraba y tanto como creía
                que nos respetábamos. Recorrí las calles, salí de la ciudad
                y me dejé llevar por la carretera de la costa
                . . .

                Crónicas de la mediana edad - Guilem de Ventresca.


                Quiero vivir la vida aventurera
                de los errantes pájaros marinos;
                no tener, para ir a otra ribera,
                la prosaica visión de los caminos.

                Poder volar cuando la tarde muera ...

                Comentario


                • Re: Rincón literario

                  EL OTOÑO




                  Esta mañana como cada día, paseaba por el parque antes de dirigirme al trabajo, para despertar mis sentidos, con el murmullo de sus hojas y el espectáculo de su grandiosa fuente, ( las fuentes me gustan, pequeñas y silenciosas, grandiosas y ruidosas, con un solo y solitario hilo de agua, o con miles de chorros componiendo graciosas figuras)
                  Una gaviota despistada o quizas huyendo del chaparron que los oscuros nubarrones avecinaban, sobrevolaba la majestuosa glicinia que desde antaño cubre la pérgola que rodea la fuente, dejando tras de sí una estela fresca en esta mañana aún veraniega, pero ya con los claros signos del otoño oliendo en el aire, a la vez que los árboles anunciaban su llegada, con ese alboroto de hojas tan suyo.

                  Mientras paseaba pensaba en algo que me dijo una conocida hace unos días, me hablaba sobre como notaba en su interior el proceso de curación, un equilibrio con todo lo que le rodeaba, sintiéndose mucho más tranquila consigo misma,, claro eso debe ser el otoño, me he dicho, así alguien me dijo hace poco en otoño se olvida lo malo del verano, sintiendo aún lejos el invierno.”

                  Es en otoño cuando el paisaje estalla en una sintonía de colores, y se visten los bosques de ardiente follaje, y los vientos otrora azules se salpican de ocas blancas, antes de dar la bienvenida a la monotonía invernal y es en otoño cuando losmontes son un autentico espectaculo de color y los caminos se vuelven mullidas alfombras

                  En otoño cuando la naturaleza parece que reúne sus últimas fuerzas en una explosión de colores (rojizos, dorados, luminosos) y sabores, ofreciendo a nuestros ojos un aspecto incandescente, es cuando el año se acerca a su término, el sol declina, la claridad disminuye y nuestra mirada se dirige hacia dentro el otoño es buen momento para recogerse, para revisar lo antiguo, plantar la serenidad, acallar las emociones, constatar que estas son como el agua de un arroyo que sino las controlamos pueden desbordarse con las lluvias venideras, el otoño es buen momento para descargar tensiones cual tormenta que alivia el bochorno del abrasador viento sur.

                  El otoño, es estación de quietud, de sentarse en la galería para ver golpear las gotas de lluvia y bailar las hojas , de pasearse por la orilla del mar y que las gotas de agua marina nos salpiquen el rostro, de sentir el viento que nos corta la respiración en los días de tormenta.

                  Y cuando el otoño empieza a sentirse en los huesos ya ha llegado la hora de encender la chimenea y escuchar algo asi acurrucada en unos tiernos brazos en los que pasar el crudo y largo invierno





                  Editado por última vez por Fareraa; 18/09/2009, 22:14:32.



                  el primer beso siempre se da con la mirada

                  Comentario


                  • Re: Rincón literario

                    Muy bonito, Farera. Reconozco que los colores del otoño son insuperables... pero lo encuentro demasiado melancólico.

                    Por cierto, Slocum, ¿quién es el tal Gilem de Ventresca?

                    Confieso mi absoluta ignorancia.
                    Vive y deja vivir,
                    pero vive como piensas,
                    o acabarás pensando como vives.

                    Comentario


                    • Re: Rincón literario

                      yo puedo ser muy melancolica, hasta pelin cursi y tambien lo contrario, cosas de la vida


                      Originalmente publicado por Crimilda Ver Mensaje
                      Muy bonito, Farera. Reconozco que los colores del otoño son insuperables... pero lo encuentro demasiado melancólico.

                      Por cierto, Slocum, ¿quién es el tal Gilem de Ventresca?

                      Confieso mi absoluta ignorancia.



                      el primer beso siempre se da con la mirada

                      Comentario


                      • Re: Rincón literario

                        Originalmente publicado por Fareraa Ver Mensaje
                        EL OTOÑO




                        Esta mañana como cada día, paseaba por el parque antes de dirigirme al trabajo, para despertar mis sentidos, con el murmullo de sus hojas y el espectáculo de su grandiosa fuente, ( las fuentes me gustan, pequeñas y silenciosas, grandiosas y ruidosas, con un solo y solitario hilo de agua, o con miles de chorros componiendo graciosas figuras)
                        Una gaviota despistada o quizas huyendo del chaparron que los oscuros nubarrones avecinaban, sobrevolaba la majestuosa glicinia que desde antaño cubre la pérgola que rodea la fuente, dejando tras de sí una estela fresca en esta mañana aún veraniega, pero ya con los claros signos del otoño oliendo en el aire, a la vez que los árboles anunciaban su llegada, con ese alboroto de hojas tan suyo.

                        Mientras paseaba pensaba en algo que me dijo una conocida hace unos días, me hablaba sobre como notaba en su interior el proceso de curación, un equilibrio con todo lo que le rodeaba, sintiéndose mucho más tranquila consigo misma,, claro eso debe ser el otoño, me he dicho, así alguien me dijo hace poco en otoño se olvida lo malo del verano, sintiendo aún lejos el invierno.”

                        Es en otoño cuando el paisaje estalla en una sintonía de colores, y se visten los bosques de ardiente follaje, y los vientos otrora azules se salpican de ocas blancas, antes de dar la bienvenida a la monotonía invernal y es en otoño cuando losmontes son un autentico espectaculo de color y los caminos se vuelven mullidas alfombras

                        En otoño cuando la naturaleza parece que reúne sus últimas fuerzas en una explosión de colores (rojizos, dorados, luminosos) y sabores, ofreciendo a nuestros ojos un aspecto incandescente, es cuando el año se acerca a su término, el sol declina, la claridad disminuye y nuestra mirada se dirige hacia dentro el otoño es buen momento para recogerse, para revisar lo antiguo, plantar la serenidad, acallar las emociones, constatar que estas son como el agua de un arroyo que sino las controlamos pueden desbordarse con las lluvias venideras, el otoño es buen momento para descargar tensiones cual tormenta que alivia el bochorno del abrasador viento sur.

                        El otoño, es estación de quietud, de sentarse en la galería para ver golpear las gotas de lluvia y bailar las hojas , de pasearse por la orilla del mar y que las gotas de agua marina nos salpiquen el rostro, de sentir el viento que nos corta la respiración en los días de tormenta.

                        Y cuando el otoño empieza a sentirse en los huesos ya ha llegado la hora de encender la chimenea y escuchar algo asi acurrucada en unos tiernos brazos en los que pasar el crudo y largo invierno





                        GRAN DIOSA FARERAA!!!!!

                        Heyyy hola a todos!!!! que hace tanto que no vengo por aquí que ya me he olvidado cómo se contesta!!!
                        Hoy invito con lo que quieran tomar!
                        Salud camaradas

                        Comentario


                        • Re: Rincón literario

                          . . . me llevó allí donde he ido otras veces a pescar a la vez que aprovecho para pasar
                          unas horas meditando y recordando a un amigo que se fue. Aparqué en la explanada,
                          cogí la telescópica que siempre llevo en el maletero y tal como iba en bañador
                          eche a andar por la senda que bordea el acantilado, desde donde se ve a la derecha
                          la playa cuya orilla, seguida con la vista, te conduce hacía el pueblo y cuando la vuelves
                          hacia la izquierda te lleva hacía la punta y más allá al cabo. Desplegué la caña y la puse
                          a mi lado, su presencia me servía de excusa. A esta playa venía de adolescente casi
                          todos los veranos hasta que pasó lo que pasó y justo en el lugar que ahora mismo
                          tengo delante, unos días después de mi boda, a él me regresan muchas veces
                          los recuerdos. Desde pequeño mi mente siempre ha tenido cierta habilidad para trasladar
                          mi pensamiento a un lugar remoto evitándome sufrimientos ante los cuales no puedo
                          hacer nada para evitarlos y también es hábil para aislar, como en una cámara acorazada,
                          los recuerdos desagradables. Esta última habilidad la adquirió bastante después. Me senté,
                          cruce los brazos y me acurruqué junto a un peñasco, dejé vagar la mirada y con ella
                          mis pensamientos. Recorría con la mirada las boyas señalizadoras de la almadraba
                          y mentalmente delimitaba la zona donde pudo ocurrir el trágico accidente, imaginaba
                          cómo habrían sido sus últimos momentos de conciencia pero los párpados se me cerraban
                          y el sueño me atrapó. Desperté encogido de frío y sobresaltado por un sueño
                          en el que me veía nadando y buceando por toda la ensenada como hacíamos cada verano
                          en busca de pulpos. El sol había caído, recogí la caña y me dirigí de nuevo al coche. Entré,
                          encendí el motor y conecté la calefacción, pronto recuperé calor y mi mundo poco a poco
                          se fue remansando y ocupando su lugar en mi cabeza, sucesivamente pensé
                          en mi familia, en mi casa y en mi trabajo, sí, en ese mismo orden y lentamente
                          fueron ocupando el lugar del que habían sido expulsados. Recordé que en la bolsa
                          llevaba el móvil y me bajé a cogerlo, lo tenía en silencio, lo ponía así para que no sonara
                          mientras estaba nadando, por eso no oí las múltiples llamadas que tenía, llamé a casa
                          y dije que ya iba para allá que me había quedado a comer con un representante
                          y que nos estábamos despidiendo, en una media hora llegaría. De regreso
                          iba pensando en olvidarme de la dichosa piscina, además ya estaba recuperado del problema
                          que me llevó a ella, así es que debía abandonar lo que se había convertido en un agradable
                          hobby, cualquiera volvía a ese lugar, yo por supuesto no.

                          Al día siguiente llamé a un amigo al que llevo bastante tiempo sin ver y con el que compartí una época
                          bastante buena, época en la que consolidamos una gran amistad, a prueba de todo,
                          y a pesar de que ninguno nacimos junto al mar fuimos a conocernos en una ciudad
                          que si lo tenía, donde con mucho esfuerzo terminó la carrera y materializó su sueño,
                          montar un gabinete de psicología, aunque realmente su verdadero sueño,
                          del que siempre seré testigo mudo y él lo será del mío, es regresar a su pueblo,
                          echar un ganado y ser pastor. Después de recordar los buenos tiempos le conté
                          lo que me sucedió pero no me dio respuestas sólo me dejó dos preguntas:
                          ¿no tienes el mar cerca? ¿Cómo reaccionarías si alguien consciente o inconscientemente
                          libera un fantasma al que tú encierras? Evidentemente el mar está y sigue estando
                          aquí mismo, por eso en vez de piscina desde hace un año estoy yendo a nadar al mar
                          y siempre a primera hora de la mañana también. Voy, varios días por semana,
                          a una pequeña cala próxima, donde mi padre nos enseñó a nadar cuando nos vinimos a vivir aquí.
                          Cada vez que veo la gran roca me acuerdo que de pequeño me parecía una isla lejana
                          y ahora la veo tan cerca de la orilla que casi de un salto podría llegar a ella.
                          Allí nado sin importarme el tiempo, la distancia ni los compañeros de calle, entro en el agua
                          y me olvido de todo, me voy para no volver pero algo me devuelve a la orilla
                          en el momento exacto. Me olvidé del cloro y ahora me impregno de salitre y yodo
                          y respiro profundamente cada vez que emerjo para tomar aire, es indescriptible la sensación,
                          serán varias pero se resumen en una sola: plenitud. Mezclo mi fuerza con su fuerza
                          y lo abarco con mis brazos, lo agarro y me fundo con él, me siento tan vivo como él
                          y así fundidos el uno en el otro me hago mar con él. A parte de la adecuada forma física
                          que he conseguido reconozco que en este último año no sé lo que es un resfriado ni una otitis.
                          Respecto a la segunda pregunta cuando dijo fantasmas, al instante me acordé de los míos.
                          Los fantasmas son esos recuerdos en forma de mancha que nos hemos echado o nos ha echado
                          la vida alguna vez, mancha que si tu no te obligas a dejar de ver y de limpiar continuamente
                          siempre se te hará más presente y dolorosa y que normalmente nadie podrá evitártelo,
                          sencillamente porque la ignora, no la ve o porque bastante tiene con las suyas.

                          Y yo sigo ignorando, hasta el día de hoy, si aquella señora tiene o no tiene alguna mancha
                          pero tengo muy claro que aquel mutuo golpe ni fue intencionado ni pretendió liberar
                          ningún fantasma. Todo lo que sucedió a continuación fue una muestra del proceder de la masa
                          en circunstancias en las que siempre los sentidos anulan la razón y poniéndose al lado del más débil
                          zanja el asunto. Sé que los gritos de la señora, en una masa especialmente sensibilizada
                          por las últimas y trágicas noticias, fueron el detonante para que dicha reacción se produjese
                          pero . . . en este caso la única víctima fui yo, caso del que ya estoy repuesto y espero que la señora,
                          a la que siempre tendré consideración, también.

                          vuelvo a mirar el posavasos y lo único que se me ocurre es dejar escrito junto a la palabra Reina
                          una imposible disculpa: lo siento.

                          Crónicas de la mediana edad. -Guilem de Ventresca-
                          -------------------------------------------
                          -------------------------------------------
                          no quiero citar, es que no me gustan las citas, siempre llego tarde a todas.
                          Gracias Fareraa por tu intimista descripción del otoño.
                          Crimilda, es de un autor novel, no es muy conocido.
                          Flavio me alegro de verte por el foro, se nos está yendo el verano y ya podemos compartir un poquito de frío contigo, un abrazo.


                          Quiero vivir la vida aventurera
                          de los errantes pájaros marinos;
                          no tener, para ir a otra ribera,
                          la prosaica visión de los caminos.

                          Poder volar cuando la tarde muera ...

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                          • Re: Rincón literario

                            Se me ha ocurrido quitar el polvo a los libros. Por supuesto no he terminado...


                            Amor de sola una vista nace, vive, crece y se perpetua

                            Diez años de mi vida se ha llevado
                            en veloz fuga y sorda el sol ardiente,
                            después que en tus dos ojos vi el Oriente,
                            Lísida, en hermosura duplicado.

                            Diez años en mis venas he guardado
                            el dulce fuego que alimento, ausente,
                            de mi sangre. Diez años en mi mente
                            con imperio tus luces han reinado.

                            Basta ver una vez grande hermosura;
                            que una vez vista, eternamente enciende,
                            y en l'alma impresa eternamente dura.

                            Llama que a la inmortal vida trasciende,
                            ni teme con el cuerpo sepultura,
                            ni el tiempo la marchita ni la ofende.



                            Amor constante más allá de la muerte

                            Cerrar podrá mis ojos la postrera
                            sombra que me llevare el blanco día,
                            y podrá desatar esta alma mía
                            hora a su afán ansioso lisonjera;

                            mas no, de esotra parte, en la ribera,
                            dejará la memoria, en donde ardía:
                            nadar sabe mi llama la agua fría,
                            y perder el respeto a ley severa.

                            Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
                            venas que humor a tanto fuego han dado,
                            medulas que han gloriosamente ardido,

                            su cuerpo dejará, no su cuidado;
                            serán ceniza, mas tendrá sentido;
                            polvo serán, mas polvo enamorado.

                            Francisco de Quevedo
                            Vive y deja vivir,
                            pero vive como piensas,
                            o acabarás pensando como vives.

                            Comentario


                            • Re: Rincón literario

                              Amor casi de un vuelo me ha encumbrado
                              adonde no llegó ni el pensamiento;
                              mas toda esta grandeza de contento
                              me turba, y entristece este cuidado,
                              que temo que no venga derrocado
                              al suelo por faltarle fundamento;
                              que lo que en breve sube en alto asiento,
                              suele desfallecer apresurado,
                              mas luego me consuela y asegura
                              el ver que soy, señora ilustre, obra
                              de vuestra sola gracia, y que en vos fío:
                              porque conservaréis vuestra hechura,
                              mis faltas supliréis con vuestra sobra,
                              y vuestro bien hará durable el mío.

                              Fray Luis de León
                              ..mis sueños son mentiras, que algún día dejaran de serlo.

                              Comentario


                              • Re: Rincón literario

                                Llevo tu corazón conmigo,
                                lo llevo en mi corazón.
                                Nunca estoy sin él
                                donde quiera que voy, vas tú
                                amada mía,
                                y lo que sea que yo haga
                                es tu obra.
                                No temo al destino,
                                ya que tu eres mi destino.
                                No quiero ningún mundo,
                                porque tu eres mi mundo, mi certeza.
                                Y eso es lo que eres tú.
                                Lo que sea que una luna
                                siempre pretendió,
                                lo que sea que un sol quiera ser.
                                Este es el secreto más profundo
                                que nadie conoce.
                                Esta es la raíz de la raíz,
                                el brote del brote,
                                el cielo del cielo
                                de un árbol llamado vida,
                                que crece más alto
                                de lo que el alma puede esperar
                                o la mente ocultar.
                                Es la maravilla que mantiene
                                a las estrellas separadas.
                                Llevo tu corazón.
                                Lo llevo en mi corazón.

                                E.E. Cummings - Llevo tu corazón

                                Comentario


                                • Re: Rincón literario

                                  Je, je, je.

                                  Esto de quitar polvo a los libros entretiene mucho. He escaneado una hoja cortada de no sé dónde y olvidada en uno de ellos. Es un magnífico ejemplo de ironía. ¿O es sarcasmo?.De todas formas, ahí va.



                                  Vive y deja vivir,
                                  pero vive como piensas,
                                  o acabarás pensando como vives.

                                  Comentario


                                  • Re: Rincón literario

                                    Me acaban de enviar este texto. He pensado que el Rincón literario era un buen lugar para dejarlo. O tal vez ya lo hayáis subido vosotros. Pero me ha gustado mucho.


                                    Después de algún tiempo aprenderás la diferencia entre dar la mano y socorrer a un alma, y aprenderás que amar no significa apoyarse, y que compañía no siempre significa seguridad.

                                    Comenzarás a aprender que los besos no son contratos, ni regalos, ni promesas... comenzarás a aceptar tus derrotas con la cabeza erguida y la mirada al frente, con la gracia de un niño y no con la tristeza de un adulto y aprenderás a construir hoy todos tus caminos, porque el terreno de mañana es incierto para los proyectos y el futuro tiene la costumbre de caer en el vacío.

                                    Después de un tiempo aprenderás que el sol quema si te expones demasiado...Aceptarás incluso que las personas buenas podrían herirte alguna vez y necesitarás perdonarlas... Aprenderás que hablar puede aliviar los dolores del alma.... Descubrirás que lleva años construir confianza y apenas unos segundos destruirla y que tu también podrás hacer cosas de las que te arrepentirás el resto de la vida.

                                    Aprenderás que las nuevas amistades continúan creciendo a pesar de las distancias y que no importa qué es lo que tienes, sino a quién tienes en la vida y que los buenos amigos son la familia que nos permitimos elegir.

                                    Aprenderás que no tenemos que cambiar de amigos si estamos dispuestos a aceptar que los amigos cambian. Te darás cuenta que puedes pasar buenos momentos con tu mejor amigo haciendo cualquier cosa o simplemente nada, sólo por el placer de disfrutar su compañía. Descubrirás que muchas veces tomas a la ligera a las personas que más te importan y por eso siempre debemos decir a esas personas que las amamos, porque nunca estaremos seguros de cuándo será la última vez que las veamos.

                                    Aprenderás que las circunstancias y el ambiente que nos rodea tienen influencia sobre nosotros, pero nosotros somos los únicos responsables de lo que hacemos.

                                    Comenzarás a aprender que no nos debemos comparar con los demás, salvo cuando queramos imitarlos para mejorar. Descubrirás que se lleva mucho tiempo para llegar a ser la persona que quieres ser, y que el tiempo es corto.

                                    Aprenderás que no importa a dónde llegaste, sino a dónde te diriges y si no lo sabes, cualquier lugar sirve...

                                    Aprenderás que si no controlas tus actos, ellos te controlarán y que ser flexible no significa ser débil o no tener personalidad, porque no importa cuán delicada y frágil sea una situación: siempre existen dos lados.

                                    Aprenderás que héroes son las personas que hicieron lo que era necesario, enfrentando las consecuencias...

                                    Aprenderásque la paciencia requiere mucha práctica. Descubrirás que algunas veces, la persona que esperas que te patee cuando te caes, tal vez sea una de las pocas que te ayuden a levantarte. Madurar tiene más que ver con lo que has aprendido de las experiencias, que con los años vividos.

                                    Aprenderás que hay mucho más de tus padres en ti de lo que supones.

                                    Aprenderás que nunca se debe decir a un niño que sus sueños son tonterías, porque pocas cosas son tan humillantes y sería una tragedia si lo creyese porque le estarás quitando la esperanza.

                                    Aprenderás que cuando sientes rabia, tienes derecho a tenerla, pero eso no te da el derecho a ser cruel. Descubrirás que sólo porque alguien no te ama de la forma que quieres, no significa que no te ame con todo lo que puede, porque hay personas que nos aman, pero que no saben cómo demostrarlo... o siempre es suficiente ser perdonado por alguien, algunas veces tendrás que aprender a perdonarte a ti mismo.

                                    Aprenderás que con la misma severidad con que juzgas, también serás juzgado y en algún momento condenado.

                                    Aprenderás que no importa en cuántos pedazos tu corazón se partió, el mundo no se detiene para que lo arregles.

                                    Aprenderás que el tiempo no es algo que pueda volver hacia atrás, por lo tanto, debes cultivar tu propio jardín y decorar tu alma, en vez de esperar que alguien te traiga flores.

                                    Entonces y sólo entonces sabrás realmente lo que puedes soportar; que eres fuerte y que podrás ir mucho más lejos de lo que pensabas cuando creías que no se podía más.

                                    ¡Es que realmente la vida vale cuando tienes el valor de enfrentarla!.


                                    William Shakespeare.

                                    Comentario


                                    • Re: Rincón literario

                                      "Dispuesto, pues, el corazón a creer lo que te he dicho, está. ¡Oh, hijo!, atento a este tu Catón, que quiere aconsejarte, y ser norte y guía que te encamine y saque a seguro puerto de este mar proceloso donde vas a engolfarte; que los oficios y grandes cargos no son otra cosa sino un golfo profundo de confusiones.

                                      Primeramente, ¡oh, hijo!, has de temer a Dios; porque en el temerle está la sabiduría, y siendo sabio no podrás errar en nada.

                                      Lo segundo, has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte, como la rana que quiso igualarse con el buey; que si esto haces, vendrá a ser feos pies de la rueda de tu locura la consideración de haber guardado puercos en tu tierra.

                                      Haz gala, Sancho, de la humildad de tu linaje, y no te desprecies de decir que vienes de labradores; porque viendo que no te corres, ninguno se pondrá a correrte; y préciate más de ser humilde virtuoso, que pecador soberbio. Innumerables son aquellos que de baja estirpe nacidos han subido a la suma dignidad pontificia o imperatoria; y de esta verdad te pudiera traer tantos ejemplos, que te cansaran.

                                      Mira, Sancho, si tomas por medio a la virtud y te precias de hacer hechos virtuosos, no hay para qué tener envidia a los que los tienen príncipes y señores; porque la sangre se hereda, y la virtud se aquista, y la virtud vale por sí sola lo que la sangre no vale.

                                      Siendo esto así, como lo es, que si acaso viniere a verte cuando estés en tu ínsula alguno de tus parientes, no lo deseches ni le afrentes, antes lo has de acoger, agasajar y regalar, que con esto satisfarás al cielo, que gusta que nadie le desprecie de lo que él hizo, y corresponderás a lo que debes a la naturaleza bien concertada.

                                      Nunca te guíes por la ley del encaje, que suele tener mucha cabida, con los ignorantes que presumen de agudos.

                                      Hallen en ti más compasión las lágrimas del pobre, pero no más justicia que las informaciones del rico.

                                      Procura descubrir la verdad por entre las promesas y dádivas del rico, por entre los sollozos e importunidades del pobre.

                                      Cuando pudiere y debiere tener lugar la equidad, no cargues todo el rigor de la ley al delincuente; que no es mejor la fama del juez riguroso que la del compasivo.

                                      Si acaso doblares la vara de la justicia, no sea con el peso de la dádiva, sino con el de la misericordia.

                                      Cuando te sucediere juzgar algún pleito de algún enemigo tuyo, aparta las mientes de tu injuria, y ponlas en la verdad del caso.

                                      No te ciegue la pasión propia en la causa ajena; que los yerros que en ella hicieres, las más veces serán sin remedio, y si le tuviere, será a costa de tu crédito y aún de tu hacienda.

                                      Si alguna mujer hermosa viniere a pedirte justicia, quita los ojos de sus lágrimas y tus oídos de sus gemidos, y considera despacio la sustancia de lo que pide, si no quieres que se anegue tu razón en su llanto y tu bondad en sus suspiros.

                                      Al que has de castigar con obras, no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones.

                                      Al culpado que cayere debajo de tu jurisdicción, considérale hombre miserable, sujeto a las condiciones de la depravada naturaleza nuestra, y, en todo cuanto fuere de tu parte, sin hacer agravio a la contraria, muéstrate piadoso y clemente; porque aunque los tributos de Dios todos son iguales, más resplandece y campea, a nuestro ver, el de la misericordia que el de la justicia.

                                      Si estos preceptos y estas reglas sigues, Sancho, serán luengos tus días, tu fama será eterna, tus premios colmados, tu felicidad indecible; casarás tus hijos como quieres; títulos tendrán ellos y tus nietos; vivirás en paz y beneplácito de las gentes, y, en los últimos pasos de la vida, te alcanzará el de la muerte en vejez suave y madura, y cerrarán tus ojos las tiernas y delicadas manos de tus terceros netezuelos."
                                      Don Quijote de la Mancha -Miguel de Cervantes.

                                      Miguel de Cervantes también pone en boca de Don Quijote estos consejos para Sancho, consejos mas bien para andar por . . . la ínsula.


                                      Quiero vivir la vida aventurera
                                      de los errantes pájaros marinos;
                                      no tener, para ir a otra ribera,
                                      la prosaica visión de los caminos.

                                      Poder volar cuando la tarde muera ...

                                      Comentario


                                      • Re: Rincón literario

                                        Sentenciosos estáis, pardiez. Yo, para compensar, traigo algo más ligero. Y no es por llevar la contraria.

                                        En la colina, que la hora morada va tornando oscura y medrosa, el pastorcillo, negro contra el verde ocaso de cristal, silba en su pito, bajo el temblor de Venus. Enredadas en las flores, que huelen más y ya no se ven, cuyo aroma las exalta hasta darles forma en la sombra en que están perdidas, tintinean, paradas, las esquilas claras y dulces del rebaño, disperso un momento, antes de entrar al pueblo, en el paraje conocido.

                                        —Zeñorito, zi eze gurro juera mío...

                                        El chiquillo, más moreno y más idílico en la hora dudosa, recogiendo en los ojos rápidos cualquier brillantez del instante, parece uno de aquellos mendiguillos que pintó Bartolomé Esteban, el buen sevillano.

                                        Yo le daría el burro... Pero ¿qué iba yo a hacer sin ti, Platero?

                                        La luna, que sube, redonda, sobre la ermita de Montemayor, se ha ido derramando suavemente por el prado, donde aún yerran vagas claridades del día; y el suelo florido parece ahora de ensueño, no sé qué encaje primitivo y bello; y las rocas son más grandes, más inminentes y más tristes; y llora más el agua del regato invisible...

                                        Y el pastorcillo grita, codicioso, ya lejos:

                                        — ¡Ayn! Zi eze gurro juera míooo...

                                        Platero y yo.- Juan Ramón Jiménez


                                        Vive y deja vivir,
                                        pero vive como piensas,
                                        o acabarás pensando como vives.

                                        Comentario


                                        • Re: Rincón literario

                                          ¡Qué barbaridad, cuantas peticiones! Quiero..., quiero..., quiero.

                                          ¡Y dice sin condiciones! ¡A ver que piensa que quiere el otro!

                                          No me hagas caso Chiqui, pero es que no entiendo muy bien a estos que dicen que no ponen condiciones y están exigiendo como quieren que sea o actue el otro. ¿Y si al otro le gusta juzgar, aconsejar, decidir...? Si no te interesa te vas, o ni siquiera te acercas, pero no le dices que cambie él.

                                          Bueno yo venía a poner algo sencillito .



                                          PAPEL PRIMERO


                                          (Publicado en febrero de 1827)



                                          I.- ADVERTENCIA DE UN HOMBRE MORBOSAMENTE VIRTUOSO


                                          La mayoría de los que leemos libros tenemos noticias de una Sociedad para el Fomento del Vicio, del Club del Fuego del Infierno, fundado en el siglo pasado por Sir Francis Dashwood, etc. Creo que fue en Brighton donde se fundó una Sociedad para la Supresión de la Virtud. Esa sociedad se suprimió, pero tengo el sentimiento de decir que existe otra en Londres de un carácter más atroz aún. Por su tendencia puede denominarse Sociedad para el Fomento del Asesinato, pero según su propio y delicado εύφημισμός, se llama la Sociedad de Peritos en el Asesinato. Estos declaran ser curiosos del homicidio, aficionados y dilettanti de los diversos modos de la matanza y, en una palabra, caprichosos del crimen. Toda atrocidad de esa clase revelada por los anales de la policía europea hace que se reúnan para criticarla como si se tratara de una pintura, de una estatua o de otra obra de arte. Pero no tengo que esforzarme e intentar describir el tono de sus procedimientos, pues el lector lo deducirá mucho de una de las conferencias mensuales leídas ante la Sociedad el año pasado. Ha caído en mis manos incidentalmente, a pesar de toda la vigilancia que ejercen para que sus deliberaciones no sean conocidas por el público. Esta publicación los alarmará, y ése es mi propósito.

                                          II.- La Conferencia

                                          Señores: He tenido el honor de ser designado por vuestro comité para la difícil tarea de leer la Conferencia Williams sobre el asesinato considerado como una de las bellas artes, tarea que podía ser bastante fácil hace tres o cuatro siglos, cuando el arte era poco comprendido y se conocían pocos modelos de altura; pero en esta época, cuando se han realizado excelentes obras maestras por hombres profesionales, es evidente que el público buscará en el estilo de la crítica que se haga de ellas una perfección en consonancia. Práctica y teoría deben avanzar pari passu. La gente empieza a darse cuenta que en la composición de un bello crimen intervienen algo más que dos imbéciles, uno que mata y otro que es asesinado, un cuchillo, una bolsa y una callejuela oscura. Un designio, señores, la agrupación de las figuras, luz y sombra poesía, sentimiento, se consideran indispensables ahora para intentos de esa naturaleza. Mr. Williams ha exaltado el ideal del asesinato en todos nosotros y a mí, en particular, me ha hecho con ello más difícil la tarea de hoy.

                                          ….

                                          El asesinato, considerado como una de las bellas artes.- Tomas de Quincey. (Esta versión española es de la edición de 1966).
                                          Vive y deja vivir,
                                          pero vive como piensas,
                                          o acabarás pensando como vives.

                                          Comentario


                                          • Re: Rincón literario

                                            Pelea con la Xelma

                                            Y de parte de tarde descubrimos un bajel al parecer grandísimo, como lo era; tomámosle por la juga por no perderle; y así nos encontramos a medianoche, y con el artillería lista le preguntamos «¿Qué bajel?». Respondió «Bajel que va por la mar». Y como él venía listo también, porque de un bajel no se le daba nada, a causa que traía más de cuatrocientos turcos dentro y bien artillado, dionos una carga que de ella nos llevó al otro mundo diecisiete hombres, sin algunos heridos. Nosotros le dimos la nuestra, que no fue menos. Abordámonos y fue reñida la pelea, porque nos tuvieron ganado el castillo de proa y fue trabajoso el rechazarlos a su bajel. Quedámonos esta noche hasta el día con lo dicho, y amaneciendo nos fuimos para él, que no huyó, pero nuestro capitán usó de un ardid que importó, dejando en cubierta no más de la gente necesaria y cerrados todos los escotillones, de suerte que era menester pelear o saltar a la mar. Fue reñida batalla, que les tuvimos ganado el castillo de proa muy gran rato, y nos echaron de él, con que nos desarrizamos y le combatíamos con el artillería, que éramos mejores veleros y mejor artillería.
                                            Aquí vi dos milagros este día que son para dichos: y es que un artillero holandés se puso a cargar una pieza descubierto y le tiraron con otra de manera que le dio en medio de la cabeza, que se la hizo añicos, y roció con los sesos a los de cerca, y con un hueso de la cabeza dio a un marinero en las narices, que de nacimiento las tenía tuertas. Y después de curado, quedaron las narices tan derechas como las mías, con una señal de la herida. Otro soldado estaba lleno de dolores que no dejaba dormir en los ranchos a nadie, echando por vidas y reniegos. Y aquel día le dieron un cañonazo o bala de artillería raspándole las dos nalgas, con lo cual jamás se quejó de dolores en todo el viaje, y decía que no había visto mejores sudores que el aire de una bala.
                                            Pasamos adelante con nuestra pelea aquel día a la larga, y viniendo la noche trató el enemigo de hacer fuerza para embestir en tierra, que estaba cerca, y siguiéndole nos hallamos todos dos muy cerca de tierra, con una calma, al amanecer, día de Nuestra Señora de la Concepción, y el capitán mandó que todos los heridos subiesen arriba a morir, porque dijo «Señores, o a cenar con Cristo o a Constantinopla». Subieron todos, y yo entre ellos, que tenía un muslo pasado de un mosquetazo y en la cabeza una grande herida que me dieron al subir en el navío del enemigo, con una partesana, el día antes cuando ganamos el castillo de proa. Llevábamos un fraile carmelita calzado por capellán y díjole el capitán «Padre, échenos una bendición, porque es el día postrero». El buen fraile lo hizo, y acabado mandó el capitán a la fragata que nos remolease hasta llegar al otro bajel, que estaba muy cerca; y abordándonos fue tan grande la escaramuza que se trabó que, aunque quisiéramos apartarnos, era imposible, porque había echado un áncora grande, con una cadena, dentro del otro bajel, porque no nos desasiéramos. Duró más de tres horas y al cabo de ellas se conoció la victoria por nosotros, porque los turcos, viéndose cerca de tierra, se comenzaron a echar a la mar, y no veían que nuestra fragata los iba pescando. Acabóse de ganar, con que después de haber aprisionado los esclavos se dio a saquear, que había mucho y rico. Y eran tantos los muertos que había dentro que pasaban doscientos cincuenta, y no los habían querido echar a la mar porque nosotros no lo viéramos. Echámoslos nosotros y vi aquel día cosa que para que se vea lo que es ser cristiano; digo que entre los muchos que se echaron a la mar muertos, hubo uno que quedó boca arriba, cosa muy contrario a los moros y turcos, que en echándolos muertos a la mar, al punto meten la cara y cuerpo hacia abajo y los cristianos hacia arriba. Preguntamos a los turcos que teníamos esclavos que como aquél estaba boca arriba, y dijeron que siempre lo habían tenido en sospecha de cristiano y que era renegado bautizado, y cuando renegó era ya hombre, de nación francesa.

                                            Discurso de mi vida desde que salí a servir al rey, de edad de catorce años . . . - Alonso de Contreras -


                                            Quiero vivir la vida aventurera
                                            de los errantes pájaros marinos;
                                            no tener, para ir a otra ribera,
                                            la prosaica visión de los caminos.

                                            Poder volar cuando la tarde muera ...

                                            Comentario


                                            • Re: Rincón literario

                                              Las cosas

                                              El bastón, las monedas, el llavero,
                                              La dócil cerradura, las tardías
                                              Notas que no leerán los pocos días
                                              Que me quedan, los naipes y el tablero,
                                              Un libro y en sus páginas la ajada
                                              Violeta, monumento de una tarde
                                              Sin duda inolvidable y ya olvidada,
                                              El rojo espejo occidental en que arde
                                              Una ilusoria aurora. Cuántas cosas,
                                              Limas, umbrales, atlas, copas, clavos,
                                              Nos sirven como tácitos esclavos,
                                              Ciegas y extrañamente sigilosas
                                              Durarán más allá de nuestro olvido;
                                              No sabrán nunca que nos hemos ido.


                                              Jorge Luís Borges

                                              Canción

                                              Ven, muerte, tan escondida
                                              que no te sienta conmigo,
                                              porque el gozo de contigo
                                              no me torne a dar la vida.


                                              Ven como rayo que hiere,
                                              que hasta que ha herido
                                              no se siente su rüido
                                              por mejor herir do quiere;
                                              así sea tu venida,
                                              si no, desde aquí me obligo
                                              que el gozo que habré contigo
                                              me dará de nuevo vida.


                                              Comendador Escrivá. Siglo XV.

                                              …
                                              Vosotros, que lograsteis vuestros sueños,
                                              ¿qué entendéis de sus ansias malogradas?
                                              Vosotros, que gozasteis y sufristeis,
                                              ¿qué comprendéis de sus eternas lágrimas?
                                              Y vosotros, en fin, cuyos recuerdos
                                              son como niebla que disipa el alba,
                                              i qué sabéis del que lleva de los suyos
                                              la eterna pesadumbre sobre el alma!

                                              Cuando en la planta con afán cuidada
                                              la fresca yema de un capullo asoma,
                                              lentamente arrastrándose entre el césped,
                                              le asalta el caracol y la devora.

                                              Cuando de un alma atea,
                                              en la profunda oscuridad medrosa
                                              brilla un rayo de fe, viene la duda
                                              y sobre él tiende su gigante sombra.

                                              …

                                              Los tristes.- Rosalía de Castro

                                              Vive y deja vivir,
                                              pero vive como piensas,
                                              o acabarás pensando como vives.

                                              Comentario


                                              • Re: Rincón literario

                                                Bonito hilo. Me he detenido en algunas y ha valido la pena. Después del recorrido he echado de menos "El embargo", de Gabriel y Galan. Sobre el "papel" pierde fuerza. Mejor si te la recitan. La escuché siendo adolescente en boca de un profesor de literatura. Cuando la releo intento recordar aquella lectura y todavía se me ponen como escarpias ("porque aquí lo jinco delanti usté mesmo...").


                                                Señol jues, pasi usté más alanti
                                                y que entrin tos esos,
                                                no le dé a usté ansia
                                                no le dé a usté mieo...

                                                Si venís antiayel a afligila
                                                sos tumbo a la puerta. ¡Pero ya s'ha muerto!

                                                ¡Embargal, embargal los avíos,
                                                que aquí no hay dinero:
                                                lo he gastao en comías pa ella
                                                y en boticas que no le sirvieron;
                                                y eso que me quea,
                                                porque no me dio tiempo a vendello,
                                                ya me está sobrando,
                                                ya me está gediendo!

                                                Embargal esi sacho de pico,
                                                y esas jocis clavás en el techo,
                                                y esa segureja
                                                y ese cacho e liendro...

                                                ¡Jerramientas, que no quedi una!
                                                ¿Ya pa qué las quiero?
                                                Si tuviá que ganalo pa ella,
                                                ¡cualisquiá me quitaba a mí eso!
                                                Pero ya no quio vel esi sacho,
                                                ni esas jocis clavás en el techo,
                                                ni esa segureja
                                                ni ese cacho e liendro...

                                                ¡Pero a vel, señol jues: cuidaíto
                                                si alguno de ésos
                                                es osao de tocali a esa cama
                                                ondi ella s'ha muerto:
                                                la camita ondi yo la he querío
                                                cuando dambos estábamos güenos;
                                                la camita ondi yo la he cuidiau,
                                                la camita ondi estuvo su cuerpo
                                                cuatro mesis vivo
                                                y una nochi muerto!

                                                ¡Señol jues: que nenguno sea osao
                                                de tocali a esa cama ni un pelo,
                                                porque aquí lo jinco
                                                delanti usté mesmo!
                                                Lleváisoslo todu,
                                                todu, menus eso,
                                                que esas mantas tienin
                                                suol de su cuerpo...
                                                ¡y me güelin, me güelin a ella
                                                ca ves que las güelo!...

                                                Comentario


                                                • Re: Rincón literario

                                                  muchas gracias Juan Capanegra por traer a uno de los mejores poetas del 98, a mi juicio. si, es verdad aun no había salido, quizás sea por que el castúo no se entiende bien. mantuvo correspondencia con unamuno, el cual fue su mentor e introductor en los círculos literarios de la época. sus recuerdos de infancia y juventud en tierras de castilla y, su amor por las tierras y por las gentes del pueblo llano extremeño encontraron en este dialecto, el castúo, su mejor forma de expresión. a mi si que me gusta mucho. es curioso que en este embargo de la cama . . . la cama fuese una de las pocas cosas que en aquel tiempo la ley ya no permitía su embargo.


                                                  Quiero vivir la vida aventurera
                                                  de los errantes pájaros marinos;
                                                  no tener, para ir a otra ribera,
                                                  la prosaica visión de los caminos.

                                                  Poder volar cuando la tarde muera ...

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                                                  • Re: Rincón literario

                                                    de todas formas yo quería poner esto:

                                                    . . .
                                                    Todo empezó a medianoche cuando desde el San juan de Recalde, vigilante de la retaguardia, se divisaron grandes luces en la Armada enemiga, luces que eran embarcaciones de fuego, primero dos y luego hasta ocho que arrastradas por la corriente se internaron en nuestro fondeadero con las velas desplegadas. El duque dio órdenes y varios botes se dispusieron a apresar y remolcar hasta la costa a aquellas naves de la muerte. Con esfuerzo, habilidad y bravura, una pinaza de Oquendo, la Guadalupe consiguió clavar el garfio en el primero; un patache de don Pedro Valdés agarró al segundo con el cable y el áncora, pero ya nada se pudo hacer con los demás que como rayos venían hacia nosotros; el alquitrán, la pez y la resina prendidos en su interior hacían estallar los cañones desparramando una lluvia de chispas y balas contra los cascos de las naves, como si de un gigantesco toro de fuego se tratara.
                                                    Todo el mundo hizo memoria y recordó los terroríficos «mecheros del infierno» de Amberes del famoso Giambelli que ahora trabajaba para la reina inglesa, según se dijo luego en el San Martín. Entre la confusión y el pánico se aconsejó levar anclas e internarse en el mar para que los brulotes empujados por el viento terminaran su infernal carrera en la playa; luego se fondearía de nuevo en el mismo lugar. Casi todas las naves soltaron amarras y se dispersaron por las aguas perdiendo en la escapada aparejos y áncoras. La formación, que con tanto celo hacía guardar Medina Sidonia, se deshizo y los daños fueron grandes, pues las naos, sin el gobierno de las áncoras, intentaban maniobrar para no ser arrastradas por las corrientes y el viento del noroeste hacia los arenales. Todos lo que se han embarcado alguna vez saben que el fuego es el peor enemigo de un navío; el velamen agitado por el viento, el cordaje embreado y la madera reseca por el aire y el sol arden como la yesca, así que todo nuestro empeño era escapar del infierno de los brulotes. El primero de ellos pasó tan cerca del galeón Real que todos creímos que se estrellaba contra nosotros. Desde La Trinidad Valencera rogaron al duque que abandonara el San Martín y se refugiase en la fortaleza de Calais, a lo que de inmediato se negó por parecerle deshonroso el consejo.
                                                    . . .

                                                    Aquellas costas de Inglaterra. -Blanca Sanz-


                                                    El principio . . . del fin, vaya.


                                                    Quiero vivir la vida aventurera
                                                    de los errantes pájaros marinos;
                                                    no tener, para ir a otra ribera,
                                                    la prosaica visión de los caminos.

                                                    Poder volar cuando la tarde muera ...

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