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| VHF: Canal 77 |    | ![]() |
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#11
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NAVEGAMOS AL ESTE, A REPUBLICA DOMINICANA
La estancia en Port Antonio ha hecho que la dureza de la vuelta por la costa norte jamaicana, de la cual ya dimos cumplida cuenta, haya quedado para el recuerdo, si bien tengo muy presente que la mayor está bastante tocada y el segundo rizo inutilizado hasta encontrar una velería que lo repare. La tarascada en aquella noche de autos, navegando entre Aves y Jamaica, pienso que tuvo que ser el origen en la rotura del refuerzo en el puño del rizo, pero bueno, a apechugar con lo que toca y estrenar el tercer rizo, que todavía no se ha utilizado nunca, cuando suba el viento por encima de los 20 nudos. Las previsiones meteo no son muy benignas que se digan, el alisio está establecido en veinticinco nudos a lo largo y ancho de todo el Caribe, pero tenemos ganas de alcanzar la República Dominicana cuanto antes y entendernos en cristiano con el personal, que ya estamos mayores para el jinglis. Así que nos despedimos de Cesar e Iban, padre e hijo canarios, que han bajado desde USA con su barco recién comprado y a media mañana dejamos Jamaica con el tanque repleto de combustible, en previsión de utilizar la máquina para remontar cuando la ocasión lo requiera y no se hace esperar, porque nada más dejar Port Antonio por la popa, la brisa no quiere colaborar al ponerse en el hocico. A sotavento de la Española la cosa está un poco más tranquila, así que aprovechamos para ganar barlovento unas cuantas millas hasta la presumible rolada, rumbo a la minúscula isla de Navassa de propiedad yanqui. Antes de anochecer la previsión se cumple, rola la brisa al NE , cambiamos el rumbo al ESE, directos el sur de Haití. Disfrutamos de la navegación en la fe verdadera, cenita y repartimos las guardias entre Carlos y yo mientra que dejamos a Piedi dormir a sus anchas. Pero la alegría dura hasta poco antes del amanecer, cuando la brisa se pone de nuevo de proa, desviada por la costa haitiana, no estamos para hacer bordos, así que ni me lo planteo, máquina avante. La perseverancia de Urtzi y Rufino con el curri ha dado sus frutos, una fenomenal barracuda que nos hará las delicias de la cocina. ![]() Carlos orgulloso con su pesca ![]() Rufino impresionado con los dientes de la barracuda Ya que navegamos cerca de la costa de Haití, nos han hablado unos franceses muy bien de la isla de la Vaca, de unos 30 kilómetros cuadrados, en la que se supone no hay cólera y tiene numerosas playas. Nada más acceder a la amplia bahía, nos llama la atención gran cantidad de velas que vemos navegando. Nos cuesta creer que en el país más pobre de América y el 7º del mundo, haya tal cantidad de afición por la vela deportiva, pero pronto salimos del error al comprobar que son yolas de pescadores, que no alcanzan a un motor fuera borda y tienen que recurrir a la navegación tradicional para subsistir. ![]() Faluchos de los pescadores Largamos el ancla en una playa que nos parece bonita, hasta vemos un hotel, pero entra un poco de marejada por lo que nos vamos en busca de otra más al norte que esté protegida del oleaje, justo cuando varias piraguas vemos navegar desde la playa en nuestra dirección. Elegimos otra playita de aguas turquesas en la punta noroeste, un lugar precioso con amplios palmerales, buen sitio para darnos un baño y preparar el ágape. En ello estamos, cuando sin mucho tardar, tenemos en nuestra popa la embarcación que estaba fondeada en una esquina de la playa, con tres jóvenes a los que apenas entendemos, si no fuera por la acción del que debe ser el más espabilado, al señalarse la barriga. Ese gesto es inequívoco, así que ponemos en una bolsa, un buen trozo de pan de molde, medio chorizo y una lata de foi-gras, se van dándonos mil gracias, aunque no tarda en aparecer otra pequeña embarcación con otros dos chicos pidiendo más comida a los que pasamos otra bolsa. Pero de la pretendida siesta, nada de nada, no dejamos tener visitas, aunque una de ellas es para traernos unos cocos en agradecimiento de lo que les hemos dado anteriormente, este gesto me ha conmovido, pero hemos de seguir navegando y dejamos la isla de la Vaca, cruzando por entre los arrecifes de su lado norte, donde los pescadores con los que nos cruzamos nos saludan efusivamente y algunos con gestos, nos advierte que tengamos cuidado con los bajos. En todo momento, con Carlos situado en proa, mantenemos la atención al color del agua, pero ya hemos comprobado que la cartografía digital en la zona, es muy precisa. Comentamos, que si no fuera por las precarias condiciones sanitarias de Haití y el caos gubernamental en el que está sumido el país, lo que puede resultar peligroso, este lugar lo consideraríamos como uno de los últimos auténticos paraísos del Caribe. Continuamos rumbo este, viento y mar de proa, seguimos a motor, cuando salimos de la protección de los cayos, el viento ha subido y la mar se ha incrementado, arreciendo durante la noche. Nos hemos dejado un pequeño portillo abierto y un roción ha mojado el ordenador que llevo en la mesa de cartas con la consiguiente defunción. La navegación se hace incómoda, muchos pantocazos en medio de una fuerte marejada, en la que los 55 caballos del Volvo, apenas nos hacen avanzar a cinco nudos. Resignados esperamos que vayan pasando las horas para acercarnos a la protección del prominente cabo de La Beata ya en territorio de la República Dominicana. Arribamos a nuestro objetivo de recalada en Cabo Rojo, donde sabemos que hay un puesto de la guardia costera en el que hacer la entrada al país. Llegamos ya bien entrada la mañana, bastante cansados y sin la antena de la VHF en la perilla del mástil. Ni que decir tiene, que por estos parajes pocos veleros se acercan y cada vez que uno como nosotros lo hace, parece que es fiesta en la guarnición. El comandante, amablemente, nos han recibido con un café, aunque una vez rellenos los formularios, no nos libramos de una inspección del barco, cosa que no llevo nada bien. Bajamos a pasear por la playa, el lugar podría considerarse bonito si no fuera por la mina de bauxita que hay en las proximidades al muelle comercial donde la cargan el mineral. Con el despacho en la mano para Salinas, salimos una ventosa mañana, rumbo sur a doblar el cabo Beata, distante veinte millas. Como no me fío del racheado viento a sotavento de la costa metemos de entrada el tercer rizo (recuerdo que no tenemos segundo) Como era de esperar, sin una nube, con el viento por el través, la mar plana y soplando veinticinco nudos, la navegación de escándalo, por encima de ocho nudos, disfrutando de lo lindo, sobre todo Carlos y yo, Piedi noto que no participa de nuestro gozo, que como suele decir a menudo “yo navego por amor” y noto su felicidad cuando siente disfrutar a su marido, muy a tener en cuenta. Por babor Bahía de las Águilas, uno de los parajes con más encanto de la República Dominicana, http://www.youtube.com/watch?v=GzoWpkMGMF8 No nos detenemos en esta por el fuerte viento y porque no queremos demorarnos en doblar el temido cabo Beata, una península que se adentra como un estilete treinta millas en el mar Caribe, pero antes hemos de superar el cabo Falso, donde ya nos haremos una idea más precisa de lo que nos encontraremos más adelante. ![]() navegación de poco placer en el lado fácil del cabo beata Lo que descubrimos no nos gusta demasiado, un fuerte oleaje y un aumento del viento a treinta nudos, seguimos rápidos por encima de siete a un descuartelar, pero no podemos evitar que los rociones pasen constantemente por encima nuestro, teniendo que soportar estoicamente a la caña sus embestidas. ![]() A la caña soportando rociones Para cuando lleguemos a Beata casi será medio día, hora poco propicia de cruzar el cabo, así que propongo fondear en la isla Beata, casi en la punta y esperar a primera hora de la mañana para pasar. Mis amigos están de acuerdo, así que abrimos un poco el rumbo y nos acercamos a una protegida playa que tiene un gran palmeral y en la arena bastantes lanchas. ![]() Isla Beata un pequeño paraíso Largamos el ancla en aguas mansas de color turquesa, nos sorprende ver un gran asentamiento de pescadores. No tardan en acercarse dos guardias de la guarnición de Beata, nueva inspección y comprobación de papeles, esto es lo que menos me gusta de esta parte del Caribe, ni mal tiempo, ni mosquitos, ni la falta de servicios, ni etc, etc... Las dichosas inspecciones y el control de todos los movimientos es lo que realmente me exaspera. Pero bueno, el lugar tiene su encanto, paseamos por entre el pequeño poblado, donde las iguanas campan a sus anchas y Rufino persiguiéndolas sin piedad, aunque saben defenderse con la cola. ![]() Rufino y su fijación en la iguanas ![]() Una pareja feliz Temprano dejamos el fondeadero, el viento apenas ha remitido en toda la noche, siguen los treinta nudos de ayer, nos acercamos al cabo por el paso de la isla Beata, ![]() El paso de la Beta, al fondo el cabo de los demonios Con fondos de entre cinco y siete metros, a medida que nos acercamos a la punta las olas van creciendo considerablemente, navegamos a motor, queremos superar el cabo lo más rápidamente posible, pero justo cuando estamos saliendo a mar abierto notamos una desagradable vibración en el barco, algo no va bien en el motor, pienso rápidamente en las opciones, se puede volver a la isla sin problemas con solo la mayor pero quiero probar como ciñe el Bahía en estas condiciones, cuando la alarma de viento, calibrada en 35 nudos se dispara sin cesar. Desenrollamos medio foque y en unos minutos compruebo que avanzamos a 35º del viento, cercanos a los 6 nudos. ![]() La carta del cabo Beata y la derrota No me lo pienso dos veces, lo hago saber a mis amigos, que están de acuerdo a lo que yo decida, únicamente Piedi tiene la cara un poco compungida pero continuamos la navegación a vela, será más larga y costosa, pero estamos de acuerdo en que es mejor que volver atrás, veo puntas en el anemómetro de 38 nudos y la mar establecida en gruesa, con algunas olas que superan los 5 metros. Me siento orgulloso de mi barco, a pesar de todos los inconvenientes de carga, parafernalia crucerista, velas en precario estado, navega que da gusto, con medio foque y tres rizos en la mayor. En tres bordos superamos la Beata, no quiero reproducir los exabruptos que la hemos dedicado a tan excelso nombre, por el varapalo que nos ha dado. Una vez al otro lado del cabo, con las condiciones meteorológicas que han descendido, pero muy poco, me entra una ligera angustia de verme con la costa a sotavento y sin motor, si se rasga alguna costura del foque, nos veríamos en un serio aprieto, así que decido hacer un bordo hacia afuera de varias millas, para en caso de percance, nos diera tiempo a aparejar otra vela antes de derivar hacia la costa. Pero afortunadamente nada se ha roto, bueno, el tercero de los ordenadores y el cintoncillo de goma del costado de babor se ha desprendido de su cajera y a tiempo lo hemos recogido para no perderlo. Poco a poco, el viento nos rola a la buena a medida que ganamos norte y va amainando. Con la cosa un poco más calmada arranco el motor y compruebo definitivamente que es un enganche en la hélice que no la deja trabajar, doy avante y atrás varias veces y noto como de repente algo se libera. Las últimas millas, para no hacer ya mas bordos motor avante hasta Salinas, fondeando poco más de trece horas después de la salida, habiendo recorrido 80 millas, no está mal la media de más de 6 nudos. El fondeadero en la bahía Calderas, junto al náutico de un hotel nos brinda un buen reposo para pasar unos días, además el cofrade Ophiuchus se ha puesto en contacto con nosotros para brindarnos su apoyo y conocernos personalmente. Pero las cosas siguen torcidas y al día siguiente como sabéis, Carlos y Piedi reciben con desolación la noticia del accidente y tienen que salir precipitadamente hacia Arnedillo. El cofrade Morgan se ofrece a acompañarme la última etapa hasta Boca Chica, llega por la tarde, enseguida conectamos y al día siguiente partimos con unas condiciones de mar y viento, que nada tienen que ver con las sufridas hace dos días. ![]() Con el cofrade Ophiuchus celebrando el encuentro como mejor sabemos Arribamos a Boca Chica donde el barco y Rufino se quedará una buena temporada hasta la próxima singladura veraniega, es tiempo que regrese a Bilbao a regularizar mis historias. ![]() Amanecer de hoy mismo Salud ![]()
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