Un velero es una estructura que equilibra la fuerza del viento en el aparejo con la fuerza hidrodinámica en casco y apéndices para obtener avance en la dirección deseada. Ese juego de fuerzas sucede además en dos medios muy diferentes, el aire y el agua.
Visto de una manera estática, el juego de fuerzas es relativamente simple:
Pero ese equilibrio de fuerzas se debe mantener aún teniendo en cuenta que los flujos de aire y agua no son totalmente laminares sino que son en gran medida turbulentos y que en el frontera entre el aire y el agua se producen olas...El resultado es un juego de fuerzas muy complejo y bastante escurridizo al enfoque puramente teórico que somete a la estructura del barco a fuerzas continuadas bastante variables para las que hay que preparar una estructura lo más homogénea posible en la que no haya acumulación de esfuerzos en ningún punto determinado, porque eso significaría un riesgo alto de rotura.
El casco está soportado por el empuje de su propia flotabilidad. Si hubiera un King Kong que cogiera un petrolero de 200 m por la popa, el barco se partiría en dos, no está pensado para resistir eso, se cuenta con que la flotabilidad soporta de una manera más o menos uniforme a la estructura.
Y las fuerzas de la presión del agua son relativamente pequeñas, incluso las de presión dinámica, un casco relativamente fino las soporta.
Pero navegando a vela sí que tenemos unas tensiones con las que hay que contar, las del aparejo:
Aquí si que estamos hablando de tensiones importantes. Y el casco debe ser lo suficientemente rígido como para soportarlas sin deformaciones importantes. Y hay que contar con que esas fuerzas se van a incrementar con el movimiento y las olas.
Nos interesa que el casco sea lo más rígido posible, pero obtener esa rigidez requiere peso, y el compromiso es siempre conjugar los dos factores.
Para un casco determinado nos encontramos con que si el casco flexa, el aparejo debe absorber las variaciones de tensión que produce esa flexión. Podría ser con un palo muy rígido y una jarcia con cierto grado de elasticidad, pero nos encontramos con que la elasticidad de la jarcia no va muy bien para mantener los perfiles de las velas cercanos a su forma óptima...luego escogeremos una jarcia también lo más rígida posible...
¿Que tiene que ceder entonces?, está claro que el mástil. El mástil debe absorber las deformaciones que sufre el casco. Si lo mantenemos demasiado rígido, o demasiado recto, sin posibilidad de flexar, estamos creando enormes acumulaciones de esfuerzos en puntos como la coz o las fijaciones de la jarcia al mástil..y en el propio mástil, que al ser una "viga" esbelta, puede sufrir problemas de pandeo.
Se debe intentar que el conjunto casco/jarcia/mástil trabaje de manera equilibrada y compartiendo al máximo los esfuerzos que tiene que soportar en el continuo cabeceo, escora, pantocazos etc que sufrirá el barco. Como en cualquier cadena, si falla, fallará por su eslabón más débil.
Por otro lado, la flexión del mástil nos ayuda a aplanar la mayor, absorbiendo su bolsa y las velas se convierte en un elemento estructural más, soportando parte de la tensión de la jarcia y distribuyéndola más uniformemente.

Es de suponer que un barco de serie viene con un aparejo adecuado para el, pero el trimado de la jarcia también puede hacer variar bastante el comportamiento de un barco. Yo soy partidario de tener el mástil siempre preflexado y a ser posible encargar ya las velas con esa preflexión...
Y corto...


por el rollo..
