Cita:
Originalmente publicado por mazatlan
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Gana el Concurso aquella empresa que ofrece mayores méritos en su oferta de inversión y mejoras en los servicios del puerto, proyectadas a satisfacer las necesidades del período de duración de la concesión.
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La tremenda crisis padecida ha dejado su huella en los puertos deportivos, y nunca como ahora se ha tenido conciencia de que el barco está al principio de la lista de los bienes prescindibles, y la verdad es que nunca como ahora se ven tantas plazas de amarres disponibles donde antes no cabía un alfiler.
En dfinitiva, la sana ley de la oferta y la demanda manda sobre los precios, sin olvidar que quien se lanza a una inversión es para recuperarla con beneficios.
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Hola.
¿Desde cuando todo eso le importa a la administración?. Tenemos un ejemplo en el
port olimpic, donde van a reducir el número de amarres, por lo que las obras que piensan hacer se tendrá que repartir entre menos gente, por lo que sale a cuotas más caras, amarres más caros y menor acceso a un bien que supuestamente es público.
Después una empresa presenta el proyecto desfasado de precio, la administración le asigna la concesión, empieza a salivar con todo ese dinero que va a tirar por el sumidero en proyectos que para nada sirve. Al cabo de un tiempo la empresa se declara en suspensión de pagos, por no poder mantener el puerto debido a que está vacío como un erial debido a que poca gente puede acceder a semejantes precios abusivos y entonces la administración se tendrá que hacer cargo del puerto, que para eso costas es público, pagado por todos, incluso los que no pueden acceder a dichos amarres y por aquellos que la náutica se la trae al pairo.
En lugar de proponer proyectos donde la prioridad principal sea el hacer más accesibles los amarres y por ende el acceso de algo que es público, pero claro eso implica que la administración no puede hacer postureo y mantenerse así misma del leviatán en que ella misma se ha convertido.