Buenas tardes cófrades,
La última de "casi, pero casi" ha sido esta misma mañana. Antes de que me ataquen alegaré en mi defensa que vivo en mi barco y es donde estoy confinado desde el primer día.
El tema es que esta mañana me levanto tranquilamente del camarote y me pongo a preprar café. No es muy divertido cuando el humo sale del camarote y no de la cafetera.
Ha prendido el cable del cargador del teléfono (que por uno que no toca el mar, le van a quedar secuelas por quemazos

) estaba empezando a arder. No es difícil en mi caso que me levante y me vaya a darme un ducha. Imaginad el desastre...
En nuestro caso se queda en esta pequeña anécdota que limpiando un poco las sábanas, las bandas del camarote y cambiando una toma USB, se resuelve. Pero imaginaros la que se puede liar, y un barco no se apaga.
Ahora bien, llevo todo el día pensando en lo peligrosa que es esa gente que deja el calefactor o deshumidificador encendido y se van a casa.




Un caluroso saludon
