Cuando se trata sobre barcos de tanta antigüedad, la solidez del mismo además del proceso de construcción cuenta su estado de conservación y de reposiciones llevadas a cabo.
Un casco bien hecho hace tanto tiempo no garantiza por si mismo la solidez y la seguridad del barco si no tiene en buen estado los grifos y pasacascos de fondo, los pernos de la orza, los tensores, los obenques, el anclaje de la pala de timón, la jarcia de labor, las velas , motor, instalación eléctrica etc etc.
Cada uno de los modelos citados pudieron ser muy buenos cuando eran nuevos, pero cuando llevan cuarenta y cincuenta años a sus espaldas, dos unidades del mismo modelo pueden ser en términos de seguridad, solidez y fiabliidad como la noche y el día.
Personalmente tuve varios años un Puma 26 y luego un 29 que me dieron muchas alegrías y con los que disfruté tanto como pude.
Posteriormente tuve dos first de la densotada Beneteau, como prototipo de barcos de gran serie, fabricados uno en 1989 y el otro en 1992.
Sinceramente, nada que ver con la forma de envejecer de uos y otros.
En los Puma entraba agua por la junta de la cubierta, se ennegrecian los forros de madera, se rayaban los barnices de las panas del suelo interior, se estropeaban las tapicerías, flechaban y agrietaban las cubiertas, se encasquillaban los carros de escotas, se despegaban los techos, se quebraban los metacrilatos...
El primer first lo vendí en perfecto estado de conservación con veinte años de intenso uso a cuestas y sin averías más allá de un enrollador de génova defectuoso, que cambié cuando me percaté de que no iría nunca bien y la casa me abonó con un cheque al conocer que me había anticipado a cambiarlo antes que ellos se interesaran por hacerlo.
El segundo cumplirá pronto treinta años, lo tengo desde hace ya trece y está muy presentable solo con un mantenimiento básico y con las reposiciones de rigor.
Todo mi cariño a los Puma, pero sinceramente me salieron mucho mejores los Beneteau, tanto en diseño, prestaciones y calidad de construcción, posiblemente por disponer de mayores recursos en el proceso constructivo que aquellos al alcance de un modesto astillero.
De entre los Pumas siguen gustándome especialmente los 34 y el 26.
Con el primero regateé como tripulante varios años en la década de los 70 y es un barco que se disfruta mucho en rumbos cerrados y traveses, aunque en largos y popas con Spi y viento es algo complicado de controlar.
Saludos cordiales

