Pero en realidad, la verdadera causa es la que pintó insistentemente Paul Gauguin : las tahitianas .
Bligh se quedaba siempre abordo, por el contrario Fletcher era el encargado de aprovisionar el barco y después de probar la fruta del paraíso tenía que volver al barco para hacer el tornaviaje,
Visto así, - en aquella época en donde las señoras de la metropoli llevaban veinte refajos que no dejaban ver ni un tobillo y después de una larga travesía en un barco apestado de olores y tíos embrutecidos, yo comprendo la decisión que tomó Fletcher y sus seguidores.
