Nicole, me alegro que te vaya de maravilla y si alguna vez el destino nos da la oportunidad de cruzarnos espero que me cuentes tus aventuras regadas con el mejor ron

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Yo solo sé lo que llevo gastado en mi barco, y te aseguro que el 90% del trabajo lo he hecho yo solito con mis manitas, y solo el año pasado me he gastado mas de la mitad de tu presupuesto anual en mantenimiento. Quizás sea un tiquismiquis o me guste llevar todo al 120% o igual el problema soy yo.
Lo que nos suele pasar es que nos cuesta reconocer los errores o nuestros fracasos, no digo que sea tu caso, pero no te enteraras de la realidad de su experiencia cuando te lo cuentan, es mas suelen pensar que ya que la experiencia no ha sido tan satisfactoria por lo menos le queda contar la parte romántica y aventurera. Yo si he conocido a diferentes personas que me han admitido su mala experiencia de vivir en un barco, no de primeras por supuesto. Y también, para ser justos una gran mayoría son auténticos defensores de este estilo de vida, pero muchos ni eran mileuristas, ni necesitaban trabajar, ni navegaban tanto, ni los barcos eran tan incomodos.
En una cosa te equivocas, si que soy consciente de lo que soy capaz en mis circunstancias y de lo que es capaz el ser humano en general y su capacidad de adaptación, que podría hacerlo seguro pero gracias a mi esfuerzo tengo otras opciones que me gustan mucho mas. He vivido en mas de 23 países, unos mas civilizados que otros, y en unos donde la civilización no ha llegado, ni se la espera. Para que te hagas una idea, un maravilloso recuerdo que tengo es de cuando vivía en el rio Napo, para que lo sitúes es un afluente del amazonas, concretamente del Orellana, en el oriente ecuatoriano, te puedo asegurar que volvería si las circunstancias fueran las favorables, y no te estoy hablando del lujo de vivir en un barco en un amarre con todos los servicios, te hablo de estar en una plataforma flotante sobre un rio con mosquitos, caimanes, pirañas, y toda la fauna que te puedas imaginar dañina para la salud, con crecidas de rio, sin electricidad y donde la vida del ser humano vale manos que los zapatos que calzas. Pero también te puedo decir que en otros lugares y en otros tiempos me he equivocado y me he arrepentido de las decisiones que he tomado. Toda aventura tiene una parte romántica, idílica, incluso envidiosa a los oídos que te escuchan, pero hay que vivirla día a día y solo eso te dirá si ha compensado.
Si tu estas contento, pues adelante, sinceramente me alegro, que cada uno tome su camino y se arriesgue sin miedo a equivocarse.