Cita:
Originalmente publicado por Epops
Personalmente, creo que se aprende más de los fracasos (o meteduras de pata) que de los éxitos, pero tal vez no sea una opinión generalizada. 
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Pues yo estoy muy de acuerdo. Así que ahí va mi aportación, con una experiencia propia y otra de la que fui testigo:
La mía fue en vela ligera (en crucero, mi experiencia es corta aún, de modo que he tenido menos oportunidades de meter la pata

), pero es un ejemplo de lo que ocurre cuando te pones nervioso: era la primera vez que cogía un Láser (con experiencia en Stel y Snipe) y la primera vez que volcaba (no, no había hecho nunca prácticas de adrizado). Nervioso y atorrullado me empecé a subir en la orza, como dice la teoría, y cuando el barco empieza a adrizarse noto algo que me tira de la pierna hacia abajo. La escota (de generosas dimensiones en el Láser) se me había enredado en el tobillo y, por un segundo, me imaginé el barco recuperando la vertical, y yo arrastrado bajo el casco por la escota. No sé si hubiera llegado a ocurrir, ni si hubiera sido tan grave como lo imaginé en ese instante, pero inmediatamente solté el barco, recuperé la calma y aclaré adecuadamente los cabos (esto también lo hago sistemáticamente en el crucero: me lo insistió mucho mi instructor de las prácticas

). Después volví a intentar el adrizado y lo conseguí sin más problemas.
De lo que fui testigo fue en una navegada en conserva, saliendo del pantalán de espera, ya anochecido: el tripulante del otro barco avisa "¡Libre!", el patrón mete atrás y empieza a abrir la popa. Cuando la proa se empieza a separar, veo que se han dejado puesto el spring de proa. Le grito "¡Para, tenéis una amarra!". El patrón reaccionó rápido y metió avante, pero no pudo evitar completamente el tirón que le pegó la amarra, y, del rebote y la marcha avante, a punto estuvieron de golpear el pantalán con la proa. Al final no pasó nada, gracias a que nos dimos cuenta, que la amarra era corta (por lo que aún no llevaba mucha arrancada), y que el caña reaccionó rápidamente, pero podían haber pasado varias cosas, todas ellas bastante desagradables. El tripulante explicó después que esa amarra (fija al pantalán y de cabo marrón oscuro) la había puesto el marinero, y que él sólo se fijó en las dos (propias del barco y blancas) que había colocado él mismo.
PS.: A mí este hilo SÍ me parece muy interesante.