Fue una época muy intensa. De muchas alegrías y también de miedos. Los amigos pensaban "que cachondeo de vida", pero no era ningún cachondeo. La imagen que tenían de nosotros era de "vida plácida caribeña", pero no era así, al menos no siempre. Tuve muchos problemas e incluso algún accidente con clientes. Yo reparaba todo lo que podía, menos la electrónica y al final navegaba sin anemómetro ni sonda. Eso si, eramos libres como gaviotas para volar al destino que quisiéramos. El tiempo era nuestro, cada minuto, cada día... Aún lloro la venta de ese barco y de los sueños que se esfumaron ( aparte de quedarme sin mujer ). Si algún día se abre un hilo de este tipo de "aventuras" escribiré algunas que debido a mi edad ya no me da vergüenza contar

, sólo adelantaros que al principio era bastante inexperto.
