Pués aquí va la mía, muy tonta, pero la mía.
Fondeados en una preciosa cala de Ibiza, con un amigo y familias respectivas, decidimos montar el motor del chinchorro para ir a la playa. Chinchorro cutre de esos con el fondo de lamas y peaso de motor Yamaha de 4cv (lo que pesa el cab**n). Yo depié en el chinchorro, el compañero me pasa el motor y cuando lo tengo cogido, zasssssss, me resvalo y me caigo al agua con el motor cogido por el asa. Consigo agarrarme al chinchorro con la otra mano y hasta aquí todo controlado. Mientras decidimos como solucionamos el tema, decido cambiar de mano el fueraborda ya que me estaba cansando. Suelto de la mano que cogía el chinchorro y me empiezo a hundir a toda velocidad. Intento hacer pies para subir, pero nada me voy para el fondo sin remedio. Como pesa el pu*o fueraborda. Incapaz de analizar la situación, me aferro al fueraborda como si me fuera la vida, cuando es obvio que la vida estaba arriba, no abajo. Fueron segundos, pero hasta que no apareció el brazo del compañero, la visión de como se alejaba de mi la superficie, me ha dejado un recuerdo imborrable.
Seguramente no me hundí muchos metros, ni estuve mucho tiempo, pero la sensación que me quedó fué mala, muy mala.
Por lo demás, de acuerdo con los cofrades, cualquier precaución es poca.
