Y, además, como ya he dicho antes, ahora a Hacienda, conociendo su nombre y el del barco, le basta con llamar a Benalmádena y pedir las facturas de amarre y la hoja de entrada para demostrar que el barco estaba aquí, lo que es una prueba fehaciente de que él llegó con su barco.
Si no puede demostrar que ha salido de España durante bastante tiempo, por ahí no se libra... aunque quizás sí gracias al convenio de doble imposición que nos ha traído tan oportunamente Contrabandeiro. Claro que, como no tenga domicilio oficial en Bélgica por haber vendido su cassa para comprar el barco... la ha liado...



salud!!!